Vidente auténtica sin gabinete

tarotistas de verdad

En muchas ocasiones hemos escuchado hablar de médiums tras los cuales hay más fama que realidad, y es que hay pocas verdaderas que demuestren su singularidad a todo consultante que cree realmente en ella, son las denominadas videntes auténticas.

¿Qué es una vidente?

Un vidente es la persona que tiene una capacidad que la hace destacar de otros seres humanos, esa capacidad es la poder predecir los sucesos del futuro, el devenir; una suerte de augur capaz de ver lo que va a ocurrir en un periodo determinado de tiempo.

Las personas dedicadas a prestar su capacidad lo hacen desde el polo de la ayuda, de la utilidad positiva, por ello la vidente auténtica trabaja sin gabinete, trabaja de forma personal sin plataformas telefónicas ni centralitas, en una versión íntima y reservada.

Clarividente de nacimiento española

Dentro de la videncia, dentro del campo de las capacidades extraordinarias del ser humano, encontramos pocas personas que sean capaces de ver, de percibir el futuro, y se usan términos diferentes que pueden confundirnos, así clarividente y vidente viene  a ser lo mismo.

La clarividencia es otra denominación que recibe la videncia y tener a una clarividente de nacimiento española es un hecho a destacar pues las personas que poseen este don desde el momento de nacer son aquellas  más fiables y certeras en sus predicciones.

Este don natural permite a la persona acceder a la información venidera, a todo lo que aún está por ocurrir, hechos que no se han producido aún pero que, de alguna forma, en función a un mecanismo de percepción que desconocemos, tiene acceso a leer.

Gozar de una clarividente de nacimiento española, sin gabinete o tarotistas en otros países, es poder tener el privilegio de disponer de su percepción extrasensorial de forma privada, de tener ese don a nuestro servicio. La clarividencia va más allá de lo que nuestra Ciencia puede explicar, va más allá de la dinámica física conocida y resulta totalmente inexplicable.

Pero lo cierto es que cuando las personas tienen la oportunidad de comprobar el trabajo de una profetiza –como también se las llama- de estas características queda gratamente sorprendida y más por lo fiable que resulta. Así una consultante indicaba: “cuando comienzas la consulta estás muy nerviosa pero ella transmite tranquilidad, paz, además te habla con naturalidad, con sensatez y además resulta increíble sus aciertos”.

De esa forma el clarividente poner sus sentidos en adivinar todo aquello que afecta a la persona, aunque también puede tener acceso a ver los sucesos que han afectado en un pasado y que pueden resultar determinante en la predicción actual.

Es importante dejar a la vidente que desarrolle y expanda su potencial siendo ella la que hable, la que oriente su pronóstico, nunca en función de lo que le podamos contar, el auténtico clarividente sabrá leer esa parte de nuestra vida.

Igualmente interesante es que quien nos a decir el futuro nos atienda telefónicamente, al no tener a la  persona presente no puede poner en liza un elemento que se suele atribuir a estas personas y que es la telepatía.

La telepatía es la capacidad de leer la mente de la persona y de acceder a sus recuerdos o pensamientos, si esa lectura se verbaliza puede llegar a ser confundida con la clarividencia y no es el caso, la telepatía explícita no debe ser, por ética, un elemento recurrente si la consulta es presencial.

El tarot de siempre sin gabinete

En los tiempos que corren es hasta normal que muchos tarotistas realicen su predicción incluso empleando herramientas informáticas o aplicaciones en el teléfono móvil; esto es una incorrección y habla, a las claras, de la poca fiabilidad que tienen amén de sus características predictivas.

La lectura de tarot más importante es aquel que se realiza a la forma tradicional, el tarot de siempre sin gabinete, aquel en el que la pitonisa –como las llamaban en la antigua Grecia- realiza la predicción en casa, en su hogar, en un ambiente confortable, de forma personalizada y usando el mazo con sus arcanos a la antigua usanza.

Una forma de realizar la lectura del tarot en el que existe un contacto con el mazo, en el que se depositan las cartas, una a una, sobre el tapete, en el que la clarividente es capaz de relacionar los hechos en función de su capacidad y el apoyo de las cartas.

Videncia natural y Auténtica

La videncia es un don que no se adquiere, que no puede ser –obviamente- comprado y que se potencia con el paso del tiempo pero que debe tener un distintivo que lo hace único: debe ser una videncia natural.

La capacidad de ver el futuro no la tiene, por naturaleza, el ser humano, salvo en casos excepcionales. Estadísticamente hablando el don de la clarividencia la posee una entra un millón de personas y, en muchas ocasiones, esa persona desconoce tener ese don tan especial.

La mejor videncia es aquella que se desarrolla de forma natural aunque son muchas las experiencias que se realizan con sustancias artificiales que potencia un estado alterado de consciencia, no es lo recomendable, nada como lo innato, lo original, lo inherente.

Por todo ello la vidente auténtica sin gabinete, sin cajones, sin cola de trabajo en una plataforma dedicada al tarot, resulta hoy día tan especial y extraño pero que nos revela algo sumamente extraordinario: la pureza y veracidad de un trabajo al servicio de la persona cuyo devenir le inquieta y necesita de la ayuda de una persona tan especial como fidedigna.